El proyecto de La Chanca

Artículo publicado en  08/2009 (Boletín la Laja nº 11)

La Chanca es la fábrica de salazones y almacén de barcas y pertrechos de la almadraba de Conil. Se edificó a mediados del siglo XVI, adosada a la muralla de la población. Funcionó como fábrica hasta fines del siglo XIX y como almacén de la almadraba hasta comienzos del XX. Este edificio del Renacimiento es la historia en piedra de Conil y un monumento único en Andalucía, en España y en Europa.

Desde que en 1997 pedí a la administración de Cultura protección para La Chanca han pasado casi doce años. La protección llegó en 2000 y su declaración B.I.C.[1] en 2002. A partir de entonces, se sucedieron iniciativas tendentes a su recuperación patrimonial y se plantearon usos futuros para el inmueble; hubo concurso de ideas, proyecto ganador y distintas modificaciones del mismo. Hoy todo está listo, avalado por las administraciones y pendiente solo de la adjudicación de las obras.

Una gran oportunidad             

La Chanca es una gran oportunidad de cambiar ciertas dinámicas en Conil, a través de la restauración del patrimonio y su musealización, la creación de nuevos equipamientos culturales y, en definitiva, la recuperación para Conil de un espacio altamente significativo y emblemático.

Conviene insistir en que la Chanca es un edificio único en su género, portador de importantes valores arquitectónicos, antropológicos y etnográficos. Una verdadera factoría, que solo encuentra competidora en Zahara de los Atunes. Conil y Zahara son ya parte de la historia de la pesca española y europea, por la envergadura de las capturas históricas de atunes y la modernidad de la empresa ducal. Conil se crió en las almadrabas y Cervantes las inmortalizó en La Ilustre Fregona. Fueron el origen del poblamiento de la villa desde fines de la Edad Media, en el contexto de las guerras fronterizas contra los musulmanes. A fines de cada primavera, una multitud de gentes se dirigía a Conil para trabajar en la almadraba, y muchos pescadores y jornaleros de la localidad encontraban en ella su sustento.

El edificio de la Chanca se organiza en torno a dos patios de formas rectangulares, separados por un muro, que delimita dos áreas distintas. A la izquierda, el Patio de Trabajo, con pocas edificaciones y las pilas de salazón, era el sitio de despiece y elaboración del atún; a la derecha, el Patio de Almacenes, lugar donde se guardaban artes de pesca, sal, maderas, embarcaciones y todos los pertrechos necesarios para la pesca. Este patio albergaba también otros servicios de la fábrica: panadería, carnicería, cocina… y los cuartos altos de los oficiales de la pesquería. Su estado de conservación es relativamente bueno, a pesar del abandono y el saqueo a que ha sido sometido en tiempos muy recientes.

Plano de la Chanca, siglo XVIII, antes del maremoto. ADMS

Se trata, en fin, de un edificio sencillo y funcional, pero de noble porte: gruesos muros, arcos de rosca de ladrillo y de piedra, viguería de madera, espacios abovedados… Su belleza y su valor residen en su unidad y la armonía de sus partes. Situados en el centro del Patio de Almacenes, entendemos el edificio.

Consideraciones previas

Antes de comentar el proyecto aprobado, es preciso hacer algunas consideraciones sobre la evolución del proceso entre 2002 y 2007.

a) El ENTORNO de la Chanca ha supuesto un importante condicionante. En un principio, la declaración B.I.C. llevó aparejada la delimitación de un amplio espacio de protección alrededor de la Chanca, pero se permitió construir junto a ella -¡a solo 4 metros!- un bloque de tres plantas que impacta muy negativamente sobre el edificio histórico, mermando su contemplación y sus valores[2]. El resultado ha sido el emparedamiento del edificio entre las “torres gemelas” de la avenida de la Playa y de la plaza de Goya. Dichas torres, una preexistente y otra construida en los años 2003-2004, han condicionado muy negativamente el proyecto, como tendremos ocasión de referir. Afortunadamente, frente a la fachada principal, Cultura mandó limitar alturas, cumpliendo aquí con las determinaciones del entorno de protección, pero por la trasera de la Chanca aparecieron nuevas torretas, que impactan también las visuales desde el patio. Hemos defendido en reiteradas ocasiones un entorno de más calidad, sin éxito[3].

Patio de Almacenes de la Chanca en la actualidad

 

b) La ESCASA INFORMACIÓN Y PARTICIPACIÓN ciudadana en el proceso es también digna de mención. Máxime, cuando la petición de protección y la propuesta de usos fueron una iniciativa ciudadana, respaldada con casi 3.000 firmas. Por no haber, no hubo ni la exposición de los principales proyectos finalistas del concurso de ideas, como se había prometido. Es decir, se han ofrecido muy escasas posibilidades a los ciudadanos para poder informarse o poder influir en el proyecto definitivo. Todo ha sido cosa de técnicos y, sobre todo, de políticos, sin escuchar otras voces, legítimamente interesadas. Para conocer lo que se estaba haciendo, La Laja invitó al arquitecto D. Francisco Torres a las IV Jornadas de Patrimonio organizadas, en 2007, y entonces pudimos conocer el anteproyecto.

Anteproyecto de la Chanca, que respeta el Patio de Almacenes

 

c) El ANTEPROYECTO respetaba el monumento y mantenía intacto el Patio de Almacenes. Partiendo del respeto a los espacios y edificaciones existentes, plantea la creación de un Museo de la pesca –de obra nueva- en el Patio de Trabajo de la Chanca, elevándolo a dos alturas para intentar minimizar el impacto de la brutal medianera de la casa-bloque de la avenida de la Playa. Y plantea la restauración del Patio de Almacenes, la zona más valiosa y mejor conservada, para albergar en sus distintas naves una Biblioteca Especializada, el Archivo Histórico, un Espacio de Iniciativas… y una pequeña Mediateca[4]. Los usos pueden discutirse, pero lo verdaderamente importante es que el Anteproyecto respetaba el monumento, restaurando las edificaciones existentes y renunciando a construir nuevas piezas en el Patio de Almacenes, un espacio acabado y perfecto que solo necesita restauración y rehabilitación para albergar usos culturales.

El Proyecto de rehabilitación y adecuación

El proyecto finalmente aprobado[5] nos ha sorprendido muy negativamente. Sin duda, lo más positivo es la restauración de la Chanca y una parte de los equipamientos previstos. Confiamos en que la restauración se hará de acuerdo con los criterios vigentes en este tipo de obras, cumpliendo con la legislación de patrimonio, y confiamos también en que durante el desarrollo de las obras se adoptarán las cautelas arqueológicas precisas.

Proyecto actual: nuevas construcciones en el Patio de Almacenes

                        

Como ocurriera en la primera fase, no ha habido ninguna información, ni exposición pública del proyecto definitivo, ni nada. Solo opacas negociaciones entre los políticos locales y la administración de Cultura, que se han traducido en la modificación de la idea inicial, correcta y respetuosa con el edificio.

Hay que decir que el proyecto goza de un importante respaldo económico, pues están implicados en él distintos niveles de la Administración: ayuntamiento, consejerías de Cultura y de Obras Públicas, y Ministerio de Fomento, con una aportación total de casi OCHO MILLONES DE EUROS. Tanto dinero ha posibilitado el “rediseño” del Patio de Almacenes, a petición del Ayuntamiento, con el visto bueno de la Delegación Provincial de Cultura, de nefasta gestión en Conil. Esta es, según el proyecto, la distribución de los espacios de la futura Chanca rehabilitada:

DISTRIBUCIÓN DE LOS ESPACIOS

DE LA CHANCA (m2)

Museo

de Pesca

Bibliotecas Usos M.

A. Taller

TOTAL

superf. útil

Especial B-Media
 

Equipamiento

Cultural

50%

Recorrido expositivo 626,20 626,20
Sala de lectura y consulta 164,31 268,38 432,69
Sala de exposiciones 124,00 124,00
Salón de usos múltiples 66,62 66,62
Sala de proyecciones 49,00 49,00
 

 

Servicios

23%

Almacén y cuartos técnicos 37,82 8,26 11,44 57,52
Recepción y clasificación 54,64 54,64
Vestíbulo 87,42 40,16 47,77 35,55 210,90
Control 30,57 28,45 13,60 72,62
Aseos 26,10 6,03 24,68 21,96 78,77
Cafetería 126,01 126,01
Otros espacios

9%

Espacio de circulación 61,61 34,43 94,52 18,40 208,96
Galería 20,79 20,79
 

 

Otros

Equipamientos

18%

Teatro virtual 35,10 35,10
Bebeteca 96,95 96,95
Zona infantil 47,47 47,47
Zona juvenil 36,88 36,88
Zona de descanso y prensa 41,63 41,63
Mediateca 105,68 105,68
Aulas-Taller 103,41 103,41
Total de la superficie útil 1.049,36 463,41 803,85 257,83 2.574,45
Id. en % 41% 18% 31% 10% 100%
Total de la superficie construida 1.289,65 650,82 1.051,14 456,84 3.448,45

Los usos principales son, en general, los más adecuados. Los nuevos equipamientos culturales ocupan la mitad de la superficie útil, destacando el Museo de las Almadrabas y la Biblioteca, pero no se entiende la falta del Archivo Histórico Municipal. ¿Por qué se ha quitado a última hora?. Había espacio para ubicarlo allí y hubiera dado mayor calidad al conjunto. El argumento de la humedad no es creíble y, en todo caso, podría haberse resuelto. Otro razón que hemos oído es no romper la “unidad documental”, pero ese es otro falso problema[6]. En realidad, el descarte del Archivo se ha debido a la infeliz “ocurrencia” de la concejalía de cultura local -y del equipo de gobierno que la apoya- de construir una Gran Biblioteca-Mediateca, que lo ha condicionado todo.

El EXCESO DE OBRA NUEVA es, sin duda, el aspecto más negativo del proyecto. Había suficiente espacio construido y a restaurar en el Patio de Almacenes para albergar equipamientos de calidad. En la propuesta ganadora del concurso de ideas y en el anteproyecto, cada una de las naves existentes en dicho patio acogía un uso diferenciado, y se conectaban entre sí mediante el patio existente, respetándose la estructura y la tipología del edificio histórico. Ya alertamos en su momento: la Chanca no debería convertirse en un “contenedor” de equipamientos. Pero el “programa de necesidades” presentado por el Ayuntamiento exigió modificaciones sustanciales de última hora al objeto de crear esa gran BIBLIOTECA-MEDIATECA que ha obligado –dice el arquitecto- a “conectar los distintos edificios” con piezas de nueva planta, ajenas al monumento, en la parte oriental del recinto, “unificando cocheras, almacén de la sal, almacén de maderas, carnicería y pajar”[7]. Un disparate.

Patio de almacenes de la Chanca
Vista del Patio de Almacenes, en el Proyecto

Este añadido innecesario no solo merma el magnífico espacio del Patio -que se compartimenta ahora con nuevas piezas y tres pequeños patios interiores- sino que resta también legibilidad y valor al monumento, entorpeciendo además su visita. El capricho de esta “guardería” encubierta resulta incomprensible, pues podría haberse construido en otro sitio, sin atacar la integridad del monumento. Eso sí, su construcción va a minimizar el impacto visual del edificio de la plaza de Goya, que queda ahora retranqueado, pero a costa de trasladar el impacto ¡al mismo corazón del monumento!, rompiendo su armonía y sus visuales con edificaciones de nueva planta y arquitecturas de “contrastación” en el mismísimo Patio,  ajenas al mismo. ¡Una auténtica barbaridad!

Los edificios históricos fueron pensados con unas funciones específicas, y aunque la restauración debe llevar unida la rehabilitación, para albergar nuevos usos que garanticen la conservación, no debe traducirse nunca en añadidos innecesarios o modificaciones de importancia que lo desvirtúen. Pero insistimos: los cambios introducidos alteran gravemente la contemplación unitaria de la Chanca. ¿Y todo ello para qué? Para poner en ella una bebeteca con cunas, espacio infantil y juvenil, patio de lectura al aire libre… Creemos, honradamente, que existen otros sitios más aptos para guardería en el pueblo.

Finalmente, cabe decir que los servicios son imprescindibles, pero hay que buscar un término medio o equilibrio entre lo verdaderamente necesario y el ¡ 23% de la superficie útil proyectada para ellos!. ¿Para qué tantos sanitarios?, ¿para qué tantos vestíbulos y espacios de control?, ¿no era suficiente con la cafetería… unos buenos servicios y un espacio centralizado de control? La reduplicación de servicios es consecuencia de una visión muy fragmentaria del edificio y de sus magníficos espacios. Estos espacios “de vacío” resultan muy aptos como “escenario” de actividades variadas: conciertos, teatro al aire libre, exposiciones diversas, etc.

Del lenguaje arquitectónico no hay mucho que decir. La idea de construir el museo en el Patio de trabajo o chanca, nos parece acertada. No estamos en contra de la arquitectura moderna, aunque creemos que conviene cuidar mucho su implantación en zonas tan singulares de ciudades históricas, grandes o pequeñas, y esperamos que se respete al máximo el edificio original para que el resultado no sea otra “obra de autor” más, fuera de sitio. Funcionalidad sí, pero también mantenimiento de estructuras, morfología e identidad.

Nuevas vistas del Patio de Almacenes, desde el porche de la Bebeteca

En síntesis, a lo largo del proceso se han cometido dos graves errores, imputables al ayuntamiento, propietario del bien: el primero fue permitir la construcción desordenada del entorno, es decir, el enorme y vulgar edificio residencial-comercial de la plaza de Goya, permitir la aparición de torretas en la trasera de la Chanca y no atreverse a eliminar obstáculos entre ella y la Torre de Guzmán[8]. Todo ello ha condicionando muy negativamente el resultado final. El segundo error ha sido entender la Chanca como un contenedor de equipamientos y de servicios, necesarios sin duda, pero en otro sitio. Sobre todo, si tenemos en cuenta que éstos saturan el espacio y, sobre todo, alteran gravemente la contemplación del Patio de Almacenes de la Chanca, que, como hemos dicho, es la zona más monumental y mejor conservada del edificio. Es decir, NO SE HAN RESPETADO NI LA CHANCA, NI SU ENTORNO. Como dije más arriba, el “autismo” municipal ha sido una constante durante todo el proceso, realizando modificaciones sustanciales de última hora, desvirtuando un proyecto técnico inicial mejor concebido y más respetuoso con el edificio histórico.

La Laja, Amigos del Patrimonio Natural y Cultural de Conil, ha iniciado en el mes de junio de 2009 una RECOGIDA DE FIRMAS y ha realizado gestiones ante administraciones supra-municipales para intentar evitar este nuevo atentado contra el Patrimonio. Esperamos que el Ayuntamiento sepa rectificar y cambiar la ley del embudo -conmigo o contra mí- por otra visión menos recelosa, más receptiva y abierta. Porque la democracia no es solo votar cada 4 años, como creen algunos.

Ideas para la musealización de La Chanca

La Chanca de Conil es un edificio muy singular y habla como ningún otro de la historia pesquera local y provincial. La almadraba fue una actividad de un enorme arraigo entre la población del litoral del Estrecho de Gibraltar. El Museo puede constituir una oportunidad para mostrar la rica cultura pesquera y marítima local, en el contexto más amplio del Golfo de Cádiz, huyendo del localismo.

El proyecto comentado divide el espacio expositivo del Museo en cinco sectores: 1. El Atún, 2. La Almadraba, 3. La Industria, 4. Sostenibilidad, y 5. Conil y el Mar. La propuesta puede ser válida. En todo caso, para dotar dicha superficie expositiva –626 m2- hacen falta dos cosas: contenidos y objetos.

Conil en 1727, ADMS

Los CONTENIDOS deben ser didácticos y científicos: se trata de contar la historia pesquera de la localidad, una historia muy interesante y original, que tiene como bases la almadraba y la jábega.

La pesca del atún fue “factor de poblamiento” de toda el área del Estrecho desde la Antigüedad (Baelo Claudia) hasta el siglo XX (Sancti Petri). Conil tiene también su origen en la almadraba y es, sin ninguna duda, un LUGAR CENTRAL en la historia de esta pesquería, como muestran las fuentes documentales, que habría que hacer accesibles en diferentes formatos y temáticas al visitante. No hay que inventar nada, ni limitarse a repetir “lo que se sabe”, sino recopilar lo mucho que existe, investigar y atar cabos, para hacer comprensible al visitante la singular historia de Conil y de su entorno geográfico, la zona atunera de mayor tradición histórica en España, y sus conexiones con otras costas más próximas y lejanas a través del comercio del atún.

La actividad pesquera, y la Chanca en particular, están en el origen de un conjunto de actividades que son la expresión de una cultura y de un modo de vida. En la Chanca confluyen aspectos diversos de esa CULTURA DEL TRABAJO RELACIONADA CON LA MAR, verdadero patrimonio “inmaterial” en proceso de desaparición. No solo la actividad pesquera, en sus diferentes vertientes, con sus saberes tradicionales y sus formas de trabajo -verdadero espíritu del lugar físico que es La Chanca-, sino también otras actividades industriales asociadas[9], como la carpintería de ribera, las salazones o la actividad salinera, con su huella en la vida cotidiana: gastronomía, costumbres o fiesta.

La forma o modo de PRESENTACIÓN de los contenidos es igualmente importante y debe apoyarse en recursos variados. Los medios audiovisuales (proyecciones, vídeos, animaciones…) son imprescindibles, pero también toda una batería de OBJETOS diversos. Afortunadamente, los recursos expositivos son numerosos, unos conocidos y otros no tanto. Pero hay material muy interesante. Empezando por los dibujos y grabados históricos: Hoefnagel, Vyngaerde, Sáñez Reguart, o los diversos planos y dibujos existentes en el Archivo Ducal de Medina Sidonia. Hay que hacer buenas reproducciones ampliadas de todos ellos, con sus correspondientes explicaciones y comentarios. Se trata de documentos gráficos de un enorme valor ilustrativo y de una gran belleza.

Tampoco podemos olvidarnos de los textos, transcritos y en facsímil. Son muy abundantes, riquísimos en información y en su mayor parte inéditos. En Sanlúcar de Barrameda, el Viso del Marqués (Ciudad Real) o Madrid hay infinidad de documentos que hablan de Conil y sus almadrabas o de los conflictos generados en torno a ellas: descripciones, representaciones, dibujos, cuentas, informes…

Otros objetos de exposición deben ser las maquetas explicativas: del propio edificio de la Chanca, mostrando su funcionamiento como industria, o las diversas técnicas pesqueras: la almadraba de tiro o de vista, tan interesante y espectacular,  la más moderna de buche, y documentar la polémica que supuso su implantación[10]. Estas maquetas no podrían faltar en las salas 2 y 3, por ejemplo. Pero tampoco deben faltar embarcaciones: el visitante podrá ver una jábega, un batel, o un bote, reproducidos en el museo o a escala real en el patio. Deben exponerse también artes y aparejos de pesca: un copo de jábega o un salabar, algún palangre o paños de red de almadraba y otros objetos, a lo largo del recorrido.

La arqueología también podría aportar algunas piezas de las excavadas en el yacimiento de La Fontanilla y el Pocito Blanco, relacionadas con la pesca, o los hallazgos que pudieran producirse durante la construcción del Museo, como las pilas de salazón, que deben estar enterradas en el patio.

No puede faltar la fotografía: tenemos la magnífica colección de Juan Capacha y muy buenas fotos de otras colecciones particulares[11].

Foto de portada de Conil en la Memoria, II
Pescadores de Conil. Colección fotográfica Juan Capacha

     

 

 

 

 

 

 

 

 

Para concluir, me van a permitir dos sugerencias, con el único ánimo de ayudar: la primera es que conviene no precipitarse con el Museo. Hacen falta trabajo y reflexión, porque hay que “pensar” bien el museo que queremos todos. Para ello –segunda sugerencia- resulta necesario implicar a los “agentes sociales” interesados: pescadores y Cofradía, historiadores y arqueólogos, asociaciones… en el proceso de musealización, que no se resolverá adecuadamente si se encarga, sin más, a alguna empresa “especializada” de la zona. En Conil hay gente que puede aportar muchas cosas: objetos muy diversos, trabajo voluntario o incluso “ideas”. En definitiva, podemos y debemos tener un buen Museo de Pesca si hacemos bien las cosas.

 

NOTAS

[1] La declaración de La Chanca como Bien de Interés Cultural (BIC), con la calificación de Lugar de Interés Etnológico, se produjo a raíz de un escrito que presenté ante la administración de Cultura en Sevilla y el ayuntamiento de Conil:  La Chanca de Conil (1997). El escrito, de 33 páginas, explicaba el valor histórico y patrimonial de la Chanca, denunciaba el proyecto especulativo de construir 60 viviendas en ella, y pedía su declaración BIC y su conversión en Casa de la Cultura: Museo, Archivo, Biblioteca…

[2] SANTOS GARCÍA, Antonio (2003): “La Chanca es ya propiedad de Conil”, Boletín La Laja nº 2, pp. 6-11 y LA LAJA (2003): “¿Por qué recurrimos al TSJA el proyecto junto a la Chanca”, Boletín La Laja nº 3, pp.20-21.

[3] LA LAJA puso Pleito al ayuntamiento contra el impactante edificio de la plaza de Goya, obteniendo dos sentencias favorables en Cádiz y en el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. El ayuntamiento rectificó licencias indebidas y aprobó de nuevo el proyecto, ganando ahora el pleito, sin que los jueces se pronunciasen sobre el fondo de la cuestión. Más información en www.lalaja.org

[4] Desde 1997, en reiteradas ocasiones hemos propuesto usos para la Chanca: Boletín La Laja nº 2, citado más arriba, SANTOS GARCÍA, Antonio (2003): “La Chanca de Conil. Museo de la Pesca y de la Ciudad”, en la revista Patrimonio Histórico, nº 44, pp. 104-105, o LA LAJA (2006): “Sugerencias y propuestas de mejora al documento del Avance del PEPRICH de Conil”, pp. 14-17.

[5] Proyecto básico y de ejecución “Restauración y adecuación del Lugar de Interés Etnológico “La Chanca”. Fases A y B del espacio público “La Chanca” y espacios anexos. Resumen de características del proyecto”, abril 2008, arquitecto Francisco TORRES MARTÍNEZ.

[6] Dicha unidad no se rompe porque el Archivo Municipal tenga dos ubicaciones: una más histórica y sin interés administrativo para el presente, que podría ubicarse en La Chanca, y otra más actual hasta cierta fecha, por ejemplo 1980, que podría quedar en la Oficina Técnica Municipal.

[7] Proyecto básico…, p. 4.

[8] La Propuesta ganadora del concurso de ideas, obra del arquitecto D. Francisco TORRES MARTÍNEZ, sugería la eliminación de edificaciones y piezas interpuestas entre La Chanca y el Castillo, relativamente recientes, que restan calidad a este espacio monumental de Conil.

[9] Ver Patrimonio Cultural del Litoral de la Janda. Barbate, Conil y Vejer, 3 vol.  editado por el GDR Litoral de la Janda en 2007

[10] Ver SANTOS GARCÍA, Antonio (2006): “Las almadrabas gaditanas entre el señorío y el liberalismo, 1800-1850”, Boletín La Laja nº 7, pp. 47-57. En la actualidad trabajo en un libro sobre las almadrabas del Golfo gaditano durante los s. XVIII y XIX, hasta la aparición del C.N.A. a comienzos del s. XX.

[11] Los libros de fotografía Conil en la memoria, vol I y II, editados por el Ayuntamiento, lo han mostrado.

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